Érase una vez una princesa que quiso ser guerrero medieval, todos los días al levantarse de su sueño sobre el lecho real, miraba a su alrededor y veía como todos los seres de su reino marchaban a la lucha, unos regresaban triunfantes, otros jamás lo hicieron por sacrificar sus vidas en ella, y siempre le abordaban los mismos pensamientos, a sí misma se decía: algún día marcharé yo a la guerra cuando ésta tome el color necesario para encontrar un motivo por el que luchar.Con motivo de los triunfos logrados, los caballeros de su mesa fueron aportando riquezas para mejorar la arquitectura del castillo y éste se convirtió finalmente en una gran fortaleza casi invencible.Sus aposentos estaban ubicados el el lugar más alto de la torre, en la almena situada más al norte para que haciendo honor a su título, la misma pudiera vislumbrar desde su ventana todos y cada uno de los rincones más recónditos del reino. Le concedieron el privilegio de poder elegir qué lugar ver desde su ventana cada mañana al tener desde allí la visión más amplia posible, pero por más que se asomaba en ella, sólo veía con tristeza y resignación la marcha de los caballeros mientras ella yacía entre algodones. NO nací yo para dejar que marchen sin saber si volverán-pensaba-pero llegará el día en el que sea capaz de asomarme por ésta ventana y contemplar la ovación de mi pueblo tras saborear el triunfo cosechado en primera persona, tengo alma de caballero, no de princesa.
Pasaron muchos años hasta que llegó la hora, y declarada la guerra la princesa rasgó sus vestiduras y salió corriendo con su cabeza bien alta, no existía en ella rastro alguno de miedo, la desdicha no encontraba cabida alguna en su ser, pues lo único que le empujaba era la seguridad y la certeza de que estaba haciendo lo que siempre había deseado....
A día de hoy, todavía se encuentra en la batalla, ya ha tenido que dejar algún camarada de camino, vencido mortalmente por la misma, pero sigue luchando, siempre sin miedo, e incluso sin esperanza...a la espera de que la hiriente hoz de la muerte la separe definitivamente de su sueño de ser guerrero o que el tiempo le conceda como recompensa volver al castillo y saludar desde la almena más alta de la torre....¿cúanto tiempo durará esta guerra? -se pregunta en este instante-.
